Por Antonio M.

mavis-staples-livin-high-note-album-newLeo algunas entradas en blogs, revistas musicales, periódicos -sección cultura barra música- y atónito me quedo. Comienzan muchas de ellas explicando quién es, qué ha hecho y su edad… como si eso fuera lo relevante del nuevo trabajo de Mavis. Menos mal que la edad, la propia, nos hace tener algo más de perspectiva, esa que parece no sobrar a las nuevas plumas musicales de este país. Sigo en estado de shock solventado con un bourbon de quince años.

Mavis ha dado un paso adelante en su ya dilatada carrera discográfica con un nuevo disco y en esta ocasión ha recogido colaboraciones bien diversas que apuntan previamente a estar ante un disco ecléctico al igual que heterogéneo en cuanto a ritmos y con un único denominador común, la voz de Staples fresca y sin signos de cansancio.

Nick Cave, Aloe Blacc, Benjamin Booker, Neko Case, Ben Harper, tUnE-yArds y Justin Vernon de Bon Iver entre otros han puesto sus temas al servicio de Mavis -no me queda claro si Mavis y su productor las eligieron de un gran abanico o las fueron encargando a medida. El resultado es un cierto abandono del soul-gospel más clásico para adentrarnos a un blues-soul típicamente americano en el que se introduce la maquinaría gospel (no se pueden olvidar las raíces) en la producción de la mayoría de coros. Pero queda claro estamos antes un buen disco.

Son tantos los ritmos a los que uno se enfrenta en estos doce cortes que bailarás a ritmo de esa trompeta contagiosa en ‘Tomorrow’ que aletea cual dixieband, o la magnífica ‘Don’t Cry’ del productor del disco M. Ward -que atrapa en la primera escucha- y por ponerle un punto y seguido la exigente ‘Jesus Lay Down Beside Me’ de Nick Cave. Un tortuoso y oscuro camino donde la voz de Mavis resulta empíricamente sobresaliente. ‘Action’ de tUnE-yArds es un tema que amaga, rodea, circunscribe y tras su escucha entiendes quién es Mavis en el mundo del gospel. Un gran disco para los que apuestan por sonido viejos resucitados y edulcorados con sabia nueva. El unplugged que cierra el disco es un pequeño regalo ‘MLK song’. Más que interesante.