Por Helena Malvido

a2192480967_10Te vas con tus colegas a un festival pequeño. El típico festival al que no vas con los horarios aprendidos de memoria y en el que conoces a un cabeza y el otro solo te suena. Te pasas el día con una cerveza en la mano y en cuanto cae el sol todo lo que te apetece es bailar.

Es ahí donde te empieza a gustar El Último Vecino. Cuando no les conocías de nada y te pareció mejor opción bailar con ellos que en la mítica carpa de clasicazos indies. Y tu colega el que “sabe de todo” te dice que son igual que The Drums pero en castellano ¿y qué más da? ¿Si The Drums están bien por qué estos no?

El Último Vecino saca nuevo disco, Voces, y ese amigo tuyo sigue con lo mismo. Que si se tendrían que llamar “Los Tambores”, que si es un grupo para la gente que no escucha nada internacional, etc.

Lo que ese colega tuyo no ha hecho es escuchar el disco. Probablemente les tachó a los veinte segundos de escucharles en sesión privada. Por lo cual, no ha podido verse a sí mismo en la intro de una peli ochentera con ‘Antes de Conocerme’ de fondo. Él se lo pierde.

El Último Vecino no solo recuerdan a The Drums. Voces te mete de lleno en un capítulo de Cuéntame, o bueno, en la movida directamente. Y si consiguen hacerlo con alguien que ha nacido en los 90, chapó.

Las primeras canciones, en la línea de su trabajo anterior, nos introducen a la verdadera profundidad del disco que llega con ‘Mi Amiga Salvaje’. Ahí es cuando la adolescente que baila frente al espejo con un peine como micrófono cerraría los ojos. Entonces llegamos a ‘Mi Escriba’ y de repente huele a garito y a The Smiths. Te olvidas de The Drums y de tu amigo el pesado. Las melodías pegadizas y ritmos rápidos siguen vigentes, aunque dotan de más importancia a los bajos y a las letras.

Así hasta el final; El Último Vecino deja de ser “el grupo para bailar” y pasa a hacerse un hueco en tu lista de reproducción de camino al trabajo.

Y para más inri, cuenta con una portada que te hace escuchar el álbum al mirarla, que queda preciosa en tu estantería y con la cual le puedes mentir a tu amigo del que hablábamos antes diciéndole que es la boca de Kim Kardashian. Y que lo vaya contando por ahí, a ver quién gana este pulso.