Por Judith Vives
Ilustración de Blanca Garaluce

biffy_clyro_-_ellipsis_coverMucho ha llovido desde que Biffy Clyro empezaron su andadura allá por 1995. Si bien tuvieron un inicio lento, no tardaron mucho en consolidarse como una de las bandas de rock más consolidadas del Reino Unido. Sin embargo, nunca han querido conformarse con lo que ya habían conseguido, y más de una vez han demostrado su voluntad de estirar los límites y probar cosas nuevas. Buena muestra de eso es Opposites, su trabajo de 2013 que roza lo conceptual dividiéndose en dos mitades de temática distinta.

En julio de este año presentaban al mundo el que se consolida como su séptimo álbum de estudio: Ellipsis. En la portada, vemos a los escoceses en posición fetal, con solo sus tatuajes cubriendo su cuerpo. ‘Aquí tenéis nuestra versión más cruda y verdadera’, parecen querer transmitir con esa portada. No voy a afirmar para nada que Ellipsis sea el mejor trabajo de Biffy hasta la fecha, pero sí que me parece un trabajazo. Veamos por qué.

Últimamente, parece que todos los álbumes sobre los que escribo en Oceaund tienen algo en común: son proyectos cómodos por grupos ya establecidos que no quieren perder lo ya conseguido y se agarran a los formatos que funcionan y que les han llevado a dónde están. Pues bien, Ellipsis es una montaña rusa de géneros musicales, influencias y estilos. Y no, Biffy no se han ido a otro lado y han sido sustituidos por alguien irreconocible. Su esencia se mantiene, y ‘Wolves of Winter’ es la manera perfecta de iniciar su álbum, es su manera de decir ‘Tranquilos, seguimos aquí’. Sin embargo, no dudan ni un instante atreverse con el country en ‘Small Wishes’, a pasarse a lo dulce en ‘Re-arrange’. También encontramos algunos temas más seguros y radio-friendly, como ‘Howl’, pero sin perder el toque Biffy. En este álbum hay canción para todos los gustos, y lo mejor es que su trabajo sigue convenciendo a los fans que llevan años siguiendo a los escoceses.

Es curioso porque si bien la vulnerabilidad no es un elemento nuevo en la discografía de Biffy Clyro, es especialmente notoria en este trabajo, como por ejemplo en ‘Animal Style’. Sin embargo, si bien encontramos tintes de inseguridad en sus letras, están envueltas y presentadas en un paquete que desprende seguridad en lo que están haciendo musicalmente. Me parece también  muy ingeniosa la manera que han tenido de organizar los temas, ya que si bien no puede negarse que empiezan con muchísima fuerza, el ritmo se mantiene. También han jugado a los contrastes, situando por ejemplo la mencionada ‘Small Wishes’ justo después de ‘On a Bang’, que es sin duda una de las canciones más agresivas del álbum. Lo mejor es que funciona a la perfección una vez pasada la sorpresa inicial. Los opuestos se atraen, y mucho, en Ellipsis.

Sinceramente, me parece admirable lo que han conseguido Biffy Clyro en este trabajo. Han conseguido (con la ayuda de Rich Costey, su productor, el cual ha trabajado con Frank Turner y Muse entre otros) que todos sus coqueteos con otros géneros musicales y diferentes interpretaciones de lo que una canción de Biffy debería ser funcionen a la perfección y suenen pulidos.

Tras haberles podido disfrutar en el FIB este pasado verano, no me queda duda que van a ponerle un extra de energía (si es eso posible) a todos estos temas y más en enero cuando visiten el país. Si fuese millonaria os compraba una entrada a todos los que estáis leyendo esto para que pudieseis disfrutar de su maravilloso directo (os aseguro que hasta los más escépticos me darían la razón en esto), pero ya que tristemente no es así, solo me queda esperar que esta crítica os haya convencido de darle una escucha a Ellipsis y que os vengáis conmigo al Barclaycard Center en enero.