Por Helena Malvido

Se autoproclamaron los embajadores de la paz y el amor de este siglo, y con razón. Foxygen son una bomba de energía setentera que se va transformando casi tanto como los looks de Sam France. Hang representa sus raíces e influencias más puras, rescatando la importancia de Sam y Jonathan Rado como dúo de voz y piano a la hora de componer.

Una transición desde su primer disco hasta ahora en la que han sabido mostrar las dos caras de su star power, la apacible y la demente. Y aunque ya se les iba viendo el plumero en lo de ir de  en este último trabajo, su directo ha venido siendo una santa locura que casi me deja sorda una vez. Espero que no pierdan ese discurso vigoroso circense lleno de lentejuelas, movimientos de coristas, whisky, peleas ficticias con el público y sangre derramada en trajes horteras vintage.

Si algo bien mantiene específicamente de todo eso Hang, es el toque de circo, de musical. ‘Leader’ nos hace entrar de lleno en la atmósfera pero manteniendo su carácter de single. Lo que no anuncia es que ‘Avalon’ nos va a transportar a un viaje en el que creeremos haber comprado un disco de clásicos de Broadway; ‘Mrs. Adams’ y ‘America’ lo reafirman.

‘On Lankershim’ es un tema que no puede faltar en un disco de este carácter. Su toque de clásico country de carretera estadounidense encaja bien en ser una canción para cantar alrededor de una hoguera en el bosque.

‘Upon a Hill’ es puro Foxygen. Nos va conduciendo al final de estos ocho cortes, no le faltan coros, no le falta piano y voz grave. ‘Trauma’ suma grandiosidad a ese final que se avecina y que por último llega con ‘Rise Up’ que junto con ‘Leader’ cierran el círculo de ilusión y fantasía. Sin duda una grata sorpresa por parte de los californianos que a lo largo de su carrera van recogiendo todo lo que pueden de las épocas pasadas del rock and roll y cocinan a fuego una reinterpretación actual con muchas facetas.