Para finalizar 2018 y, por consiguiente, la selección de los mejores discos del año para Oceaund, esta es la segunda entrega de los álbumes comprendidos entre los meses de julio y diciembre. Esta segunda selección sigue la línea marcada en la primera parte con representación nacional e internacional pero sobre todo centrándonos en el descubrimiento de bandas recientes y la cesión de espacio a nuevas formaciones con propuestas innovadoras y diferentes. Estos 25 álbumes son también los mejores discos de 2018.

Por Paula D. Molero

El poderío vocal de Adrianne Lenker consigue atrapar en cada uno de los diez temas que componen Abysskiss. Con ‘Terminal Paradise’ nos traslada a una atmósfera de paz de la que no querremos salir jamas y en ‘Cradle’, la de Minnesota crea una fantasmagórica pero atractiva atmósfera. Según la propia compositora, intenta encontrar la paz a través de las canciones y sus letras son su intima respuesta a diversas experiencias de la vida.

Por Quim Coll

Aliment han vuelto para salvar el underground barcelonés. Llevaban años callados, escribiendo y cultivando las canciones que ahora forman parte de Brother. El cambio estético es evidente; el grupo empezó haciendo garaje siguiendo la ola que dominaba la ciudad, pero los tiempos cambian y Barcelona también. El resultado de este cambio es un disco violento e intenso, una patada en la cara con un post-punk brutal que pilla desprevenido de buenas a primeras. Por muchos años más, chicos.

Por Alfonso Alfaro

La propuesta de Art d’Ecco no ha pasado desapercibida con su álbum Trespasser. Si por algo se caracteriza este trabajo es en transportar al oyente al pasado gracias a sus sonidos setenteros y ochenteros. El tema que se lleva la palma ese es el single ‘Never Tell’, se trata de una composición glam-rock donde las letras oscuras convergen con los sintetizadores y un bajo que retumba en el pecho.

Por Sandra Blaya

Lo de David y Santi no tiene nombre. Los asturianos se han sacado de la manga la friolera de cuatro discos y cuatro EPs en literalmente dos años. Pero es que este último, Quattro, es una verdadera perlita pop. Aunque a decir verdad, no tenemos muy clara la etiqueta ya que cada tema es de su padre y de su madre. Podríamos definirlo como un “pop casero con cosas” o un punk para bailar bajito en tu cuarto con cuidado de no despertar a tus compañeras de piso que mañana madrugan. Autoescuela cuentan en este disco con colaboraciones como Cabiria o Marcelo Criminal (el hombre del momento) y sus letras son una oda a la normalidad costumbrista de ir al súper o ver series viejas, con mogollón de referencias que probablemente no entendamos a no ser que seamos íntimos colegas o asturianos patrios. Nos queda pendiente tomarnos unas sidrinas con ellos en algún chigre de Gijón y que nos cuenten.

Por Quim Coll

La carrera del inglés Bill Ryder-Jones ha pasado más desapercibida de lo que debería. No sólo produce, compone y graba bandas sonoras preciosistas para películas alternativas; también ha ido sacando varios álbumes de indie-rock de manual que la prensa no ha destacado por quién sabe qué razón. Incluso ha sido colaborador de Alex Turner en Submarine y de los Arctic Monkeys en sus giras. Pues bien, este 2018 nos ha traído Yawn, en el que el de Liverpool se afianza en el indie de los 90 para regalarnos un disco tan personal como inaudito en estos tiempos. Pura delicia.

Por Alfonso Alfaro

La oferta musical de Estados Unidos es abrumadora y en parte es gracias a extensión. Sin embargo el estilo neoyorquino de indie rock siempre ha tenido un sonido muy auténtico y reconocible. Por eso Bodega y su Endless Scroll es tan cautivador como sorprendente. How Did This Happen?! representa todas las bondades de la banda con un riff guitarrero y mensajes agresivos dedicados hacia sus propios instrumentos. Siempre con una guitarra cortante y muy marcada, la banda juega también con la melancolía en Boxes For The Move o Charlie.

Por Sandra Blaya

Lo que sí que es una movida es lo de Cariño. Esto ha sido casi un llegar-y-besar-el-santo, que dicen. En febrero no tenían ni bajista y este mes de diciembre ya hicieron sold out en sus dos fechas consecutivas presentando el disco en Madrid. Un álbum pop-punk, con tecladitos ochenteros y sin pelos en la lengua. En otras palabras: un disco de tontipop. Optan por este lenguaje en sus temas debido a la sencillez y la precisión que le da a los cortes, en los que hablan con ironía de los prejuicios de la sexualidad y de los (des)encuentros amorosos, sin obviar esos dejes de adolescente depresivo.

Por Alfonso Alfaro

Tras un par de EPs y un constante goteo de canciones, Eliza Shaddad ha publicado este año su álbum Future. Este trabajo es un ejercicio de post rock y sonidos indies en el que la voz de la londinense se convierte en el elemento más importante de cada tema. ‘White Lines’, ‘Just Goes to Show’ y en general los diez temas que contiene este LP representan –con sus letras- el pasado, presente y futuro de esta prometedora artista.

Por Paula D. Molero

Nunca una ruptura amorosa había sonado tan dulce. El tierno pero punzante indie pop del cuarteto sueco Hater pierde en Siesta la esencia lo-fi de su anterior trabajo para buscar nuevas texturas. Melodías y estribillos deliciosos y ritmos de combustión lenta en 14 temas que van desde el hechizante ritmo de ‘I Sure I Want To’, al glamuroso brillo de ‘Things To Keep Up With’ o al ritmo lento de ‘I Wish I Gave You More Time Because I Love You’.

Por Tatiana Moro

La sutileza y sugestión de June West en su debut homónimo te dirige a otra época, una más clásica quizás, donde la elasticidad de una voz pulcra se entretiene en baladas con varios peros. Unas guitarras puntiagudas. Unas letras arrebatadoras que hablan de la situación de la mujer en nuestra sociedad como en ‘Island of Women’. West oscila con naturalidad entre relajadas melodías rock y un R&B para descubrir un álbum basado en el conocimiento de la identidad, del entendimiento y del amor.

Por Quim Coll

Ya no sé qué decir de Consagración que no se haya dicho antes. El disco nos ha partido y ha robado el corazón; nos ha hecho reír, nos ha hecho llorar, nos ha hecho sentir. David Rodríguez ha conseguido, mediante una masterclass de sencillez y humildad, que nos quedemos sin palabras. Si no os creéis lo que decimos, id a escuchar canciones como ‘Aceite’, ‘Eroski’ o ‘Maracaibo’. Son canciones crudas pero bonitas, sin tapujos, de esas con las que no queda más remedio que levantarse y aplaudir.

Por Tatiana Moro

Miya Folick es un ciclón vocal y compositivo palpable en Premonitions. De ascendencia rusa y japonesa, la californiana Miya Folick apareció en Oceaund con ‘Deadbody’, canción sobre el empoderamiento y el alzamiento de la voz contra quienes usan el poder para maltratar cuando surgió el movimiento de las mujeres en Estados Unidos, #MeToo. En contraposición a ‘Deadbody’, escuchar ‘Stop Talking’ da muestra de la tremenda versatilidad vocal de Folick que incluye una diversa gama de instrumentos (sintetizadores, secciones de cuerdas y marcados bajos) en este debut apasionante. La evidente expansión más allá del pop, los tirabuzones vocales, y sus vibrantes y crudas letras, hace que 2018 haya merecido la pena gracias a Folick.

Por Sandra Blaya

Neleonard es el proyecto personal de Nele Navío, que este año nos ha regalado Un lugar imaginado, su segundo disco. Toda una oda a la épica del pop en castellano, tan de la vieja escuela que puede llegar a recordarnos a los propios Housemartins. Fielmente escoltado por Eloy Bernal, Laura Alonso, Elena Comas, Guille Rodríguez o Pedro Señalada, las canciones adquieren la seguridad que da una banda formada más que por músicos, por amigos de toda la vida. Y es que gracias a eso consiguen crear en sus directos esa atmósfera de amor y buen rollo tan característica de las fiestas de Hi Jauh USB?. Sus letras son montañas rusas emocionales pero consiguen hacer del sentimiento más complejo algo tan sencillo como una canción pop.

Por Alfonso Alfaro

El shoegaze puede que no sea el género más popular de Estados Unidos pero Nothing han roto los moldes con Dance on the Blacktop. Se trata de un LP que desde el primer acorde es todo un viaje intenso de guitarras puntiagudas y voces melancólicas pero con un toque más distorsionado de post punk. Su principal single ‘Zero Day’ puede recordar a un Billy Corgan noventero que ha caído en el embrujo de los escoceses Jim y William Reid de The Jesus and Mary Chain aunque también hay espacio para el shoegaze más puro como con ‘Blue Line Baby’.

Por Paula D. Molero

El estreno de su primer largo lo confirma, Our Girl son una de las bandas rock más prometedoras del Reino Unido. Enérgicos pero melancólicos, el trío británico explora las relaciones y se sincera en ‘I Really Like It’, descubre una insatisfacción cruda y visceral en ‘Josephine’ o se convierte en una explosión abrasadora como ‘Our Girl’. Melodías pegajosas, guitarras poderosas y la expresiva voz de Soph, combinan a la perfección en once temas que te harán escuchar Stranger Today una y otra vez.

Por Tatiana Moro

Desde que hace dos años Julia Jacklin debutase con Don’t Let The Kids Win, la australiana tenía una nueva premisa en mente, dejar atrás canciones íntimas en las que pivotaba sobre el desgarro emocional para dar paso a hacer sentir bien al público e incluir algún que otro bailoteo en ello. Para su nuevo proyecto, Jacklin reunió a sus amigos de toda la vida, Elizabeth Hughes y Ryan K Brennan, guitarra y batería en lo que es Phantastic Ferniture. Como trío han firmado un disco homónimo que aunque no descubre nada nuevo es una delicia de garage pop. El apoyo de Hughes y Brennan sirven a Jacklin de un fondo en el que contornearse con su evocadora voz sin fisuras. Este nuevo camino define una nueva cara de la artista con un sonido más consiste, demostrando otra vez que tiene un largo futuro por delante.

Por Alfonso Alfaro

Pop, R&B, rock, country… Los géneros se quedan cortos cuando se habla de Priscilla Renea. Coloured es un disco homenaje a todos los amantes de la música y que puede gustar por muchas razones distintas. Si ‘Heavenly’ pone lo mejor del R&B en tres minutos y medio, ‘Family Tree’ parece hecha para cantar en cualquier bar de carretera de la EE.UU profunda además de ‘Jonjo’ y ‘Gentle Hands’ que rebosan pop. Pero si algo tienen en común todos estos temas es su magnífica voz.

Por Alfonso Alfaro

El belga-egipcio-libanés Tamino es, sin duda alguna, en una de las voces más hipnóticas y cautivadores que nos ha dejado este año. Este debut se nutre principalmente de la voz del cantautor y cuyo principal acompañamiento es una melodía folk de su guitarra. Se pueden encontrar similitudes con el disco Morning Phase de Beck en elementos como el eco o coros de cada composición y más concretamente en la balada ‘Tummy’.

Por Sandra Blaya

Los madrileños Terrier volvieron este octubre con su tercer álbum de estudio Algo para romper. Presentando un powerpop lo-fi con la urgencia propia del punk. Nos venden valentía con rabia, sin edulcorar, sin frases de Mr. Wonderful. Melodías impulsivas, generosas, viscerales y con cierto halo de optimismo e ironía. Tienen hueco para mensajes reivindicativos bien hilados y dejan para los anales de la historia otro puñado de canciones para cantar a grito pelado hasta que nos aguanten los pulmones.

Por Alfonso Alfaro

Sin caer en la sencillez del indie rock, el cuarteto de noezelandés The Beths han firmado uno de los álbumes más frescos de este 2018 con Future Me Hates Me. Cargados de guitarras y ritmos pegadizos, consiguen que este trabajo tenga un regusto clásico gracias a los solos y los parones como ocurre en ‘You Wouldn’t Like Me’ o también poder virar más hacia el punk más clásico como con ‘Uptown Girl’. Eso sí, se lleva la palma el tema homónimo que cómo no, trata sobre un cruel futuro más próximo que lejano.

Por Alfonso Alfaro

¿Se puede crear una melodía bonita y agradable para letras tristes? Sí, The Molochs pueden. Este dúo californiano lo ha conseguido con Flowers in the Spring, en total 12 temas de surf rock hipnótico y feliz donde su propuesta ajena a los sonidos duros sorprende con cada acorde. A destacar ‘Too Lost In Love’ cuyo principal protagonista se muestra demasiado enamoradizo para ver la consecuencias de su alrededor; y todo ello con una musicalidad feliz –organillo incluido-.

Por Paula D. Molero

Devotion es un álbum que entremezclando pop, soul y electrónica, consigue llevarte a un estado embriagador en el que la voz ronca y delicada de Tirzah te hipnotizará. La artista inglesa, en coproducción con Mica Levi, firma once temas entre los que destacan algunos como ‘Gladly’ y ‘Say when’. Un álbum sensible que profundiza sobre el amor y el desamor y que te atrapará de principio a fin hasta que terminen las once canciones que lo componen.

Por Quim Coll

Tony Molina es uno de nuestros artistas favoritos por dos razones: prácticamente ninguna de sus canciones pasan de los dos minutos y me recuerda a los mejores Weezer. Al menos en Dissed and Dismissed, su álbum debut. En su segundo disco se pasó al powerpop, y para este Kill The Lights ha encontrado un dulce punto intermedio. ¿Lo mejor? Podrías escuchar sus tres discos en menos de lo que tarda a hervir un plato de pasta. Pero que eso no engañe: aunque sean cortas, sus canciones están tan llenas de sentimiento como cualquiera.

Por Sandra Blaya

Los Moldy Peaches catalanes, Conxita y Fermí Herrero, Tronco, nos presentan con Tralará su segundo disco, producido y apadrinado con todo el cariño de Eloy Bernal (Hibernales, Neleonard, Gúdar). Un pop azucarado pero ácido, adorable, existencialista, divertido e irónico. Con unos temas que nos atrapan por lo cercano de sus letras. Canciones que nos hacen más fácil el trago de madurar o de tener a los amigos de toda la vida repartidos por el planeta. Que hablan de las idas y venidas del amor, del tedio de una tarde de verano o de los “sueños” y traumas que heredamos de padres.

Por Alfonso Alfaro

Desde la isla sueca de Södermalm, la banda Viagra Boys han conseguido que su debut Street Worms sea una de las sensaciones a nivel mundial en el panorama musical. Su propuesta de mezcla rock, punk e indie para forma a temas tan imprevisibles como ‘Slow Learner’ o ‘Frogstrap’. Sin embargo este álbum contiene una de las candidatas a canción del año y no es otra que ‘Sports’. Esta composición destaca por su simpleza pero también es ahí donde radica su atractivo; y todo gracias a una batería y bajo que marcan el ritmo y a Sebastian Murphy recitando deportes cual Nick Cave con la voz quemada.