Por Alfonso Alfaro
Ilustración de Blanca Garaluce

pixies-head-carrierQué fácil es caer en el tópico de “las segundas partes nunca son buenas”, una lástima que con Pixies se cumpla. Se han convertido en una de esas tantas bandas que viven de su nombre pese a no ser viejos rockeros. Tras su descafeinado Indie Cindy, a los de Boston le ha tocado recuperar en septiembre pero dos años después. Ya empiezan a dar síntomas de cansancio y poca creatividad musical así que tanto los fans como el cuarteto necesitan un poco de aire con un buen álbum.

Se podría hablar de los problemas de la bajista, tema que ya está más que manido y sobado. Hay que pasar página y asumir que Kim Deal no va a volver por lo menos a corto y medio plazo –nunca hay que descartar un comeback-. La aportación de Paz Lechantin es parecida a la de la bajista original pero lógicamente el resultado final es diferente. La artista hace un buen trabajo de apoyo coral al frontman en ‘Bel Esprit’ e incluso como la voz principal del tema ‘All I Think About Now’.

El mismo Francis Black puso las expectativas por las nubes comparando este Head Carrier con Doolittle. Comparar su obra de los 90 con este reciente trabajo sería injusto pero sí se ven vestigios de la banda que fueron y que posiblemente no vuelvan a ser. Es un auténtico relámpago este sexto trabajo de los de Massachusetts, pasa la media hora con 12 composiciones. Esto se transcribe en temas de ritmos rápidos, por lo menos algo de esencia les queda.

Obviar Indie Cindy es difícil pero hay que hacer un ejercicio de comprensión y darle una oportunidad a este sexto álbum… Con un comienzo nada prometedor. El tema que da nombre al disco deja un poso extraño de indiferencia y miedo a encontrarse con composiciones dignas de caras B. Con ‘Classic Masher’ existe un extraño coqueteo con el pop que no le sienta nada mal a la banda y con Lechantin dejando un buen regusto al final del tema gracias a sus coros aunque, por ahora, de “sonido Doolittle” entre poco y nada.

Sin embargo ‘Baal’s Back’ sí hace justicia a la banda, pese a que la voz de Black Francis haya perdido agudez esta composición recuerda a lo que una vez fueron Pixies. Los experimentos fallidos llegan a cargo de ‘Might As Well Be Done’ y ‘Plaster Of Paris’ que son un no absoluto y completamente descartables.

Es cierto que los artistas caen en el riff fácil y repetitivo –Pixies han sido así toda la vida- pero ‘Oona’ no mejora la fórmula y se queda en tierra de nadie. La composición de ritmo y gritos ascendente de Talent le da un toque diferente a este álbum. ‘Tenement Song’ son luces y claros, mientras el verso es plano, el estribillo rompe el ritmo.

Es probable que el primer single que compartieron, ‘Um Chagga Lagga’, destaque por encima del resto. Ritmo infernal, gritos y punteos de guitarra, lo que viene siendo producto 100% pixie. No como ‘All the Saints’ donde el ritmo de guitarras hawaianas desentona en esta balada.

Si este Head Carrier hubiese salido en los bulliciosos noventa en pleno apogeo de la agrupación hubiese significado su defenestración. Pero a día de hoy sobreviven gracias un ejercicio nostálgico de sus fans y que ellos deberían corresponder con mejores discos y espectáculos.