Estados Unidos no conoce de fronteras en cuanto a la electrónica minimalista pop se refiere. Tan pronto te sorprende algo nuevo de Passion Pit desde la costa este, como se hace al día siguiente desde Los Angeles. Es el turno de Baths, con ‘Romaplasm’.

No hay que ahondar demasiado en el disco para percibir la luz del trabajo, en contraste con su anterior Obsidian (2013), con temáticas relacionadas a rupturas sentimentales e incluso al suicido. El tercer trabajo de Will Wiesenfeld supone, sin duda, la cúspide de una carrera de más de una década del joven músico americano entre paraísos electrónicos amables.

‘Romaplasm’ deja rienda suelta a los sintetizadores, dándoles un carácter predominante y único en cada composición, para abrirte un mundo vibrante de fantasía e ilusiones. Buenas vías de escape para tu rutina diaria serán ‘Extrasolar’, ‘I Form’, ‘Out’ o la sobresaliente ‘Yeoman’ con la que abre el disco.

Por Fon Smith