Por Fon Smith
Ilustración de Blanca Garaluce

oceaund-moderatEscribamos sobre el pasado (hey, no tan pasado). Asumo que va a costar sorprenderle en estas líneas, pero me ha resultado indispensable ponerme a escribir estos días tras todas las voces complacidas que han alabado los últimos conciertos en nuestro país de Moderat. Unas voces en las cuales lamentablemente no he podido incluirme.

Siete meses. Buf. Siete meses han pasado ya desde la publicación del tercer álbum de estudio del supergrupo Moderat, titulado III. Y diréis: «Venga Fon, que llegas algo tarde, majo». Y tendréis razón, queridos. Sin embargo, tal ha sido el auge mediático por redes sociales del triunfo de los alemanes en las fechas acaecidas en los últimos días en nuestro país (recordemos que ya les vimos la semana pasada en el BIME, del que hicimos crónica aquí) que me he dicho a mi mismo: «¡Qué diantres!, me gusta el disco, me place Moderat, vamos a hablar un poco de III «.

Una intro básica para los nuevos, Moderat nace hace ya más de una década a raíz de dos proyectos paralelos de base contrastada en la escena electrónica europea: Modeselektor por una parte, Apparat por otra. Dos proyectos origen que, sin meternos mucho en sus propias historias, ciertamente han nutrido su carrera musical con fuentes similares y cercanas a la electrónica centroeuropea de finales y principios de siglo. Para qué negarlo, siendo además un hecho que da a estilos perfectamente computables y símiles entre ellos.

La cuestión radica en la fusión que genera Moderat, algo delicioso para tus oídos que no solo te hará bailar y mover el cucú hasta la extenuación, sino que te hará repetir gloriosas melodías una y otra vez en tu cabeza. Sí, Moderat tiene mucho de Embrace The Beat, y eso mola mucho.

Con III no se han quedado cortos, desde luego. Vaya por delante que la tarea se presentaba cuesta arriba, pues habiéndose ganado nuestros corazones electrónicos en 2013 de la manera que lo hicieron con el cuasinigualable II, su sucesor hace méritos de continuar una religión mundial sobre las pistas de baile que se hace llamar Moderat. Los alemanes son expertos en crear texturas electrónicas inigualables en un plano que no entiende de géneros ni situaciones, hay un pedacito de Moderat para cualquier momento del día. No diría que III es más pop que sus anteriores. Lo que sí he percibido estos meses es la apertura de los productores a la hora de componer y el riesgo que toman adentrándose en nuevas estructuras y sonidos. Es gracias a ese riesgo el por qué de la sublime crítica recibida por el disco estos meses. Con un apoyo notable en la voz de Sascha Ring, el entero trabajo suena sublime e introvertido, en una colección de nueve tracks y tres bonus tracks que nos sonará a techno, a experimentación con sintetizadores, a paisajes, incluso a dubstep en alguna ocasión. Y me repito en alabar el trabajo y voz de Apparat, fundamental en la configuración de la esencia de III.

A mi gusto, el disco no puede empezar mejor. ‘Eating Hooks’ se presenta como una oda al universo Moderat, a la oscuridad de sus anteriores discos, al traslúcido de su sonido, que vibra y ocupa la entera habitación en la que te encuentras. Exquisitos temas le siguen, como ‘Ghostmother’; sin embargo, si tuviera que definir un punto álgido del LP, éste sería con ‘Reminder’, para mí la canción más top de III y que me evoca mejor al sonido del trío alemán. Personalmente, me resulta de lo más curioso que se titule así, pues el tema me recuerda muchísimo a la línea ‘Bad Kingdom’ existente en II, con esos finales apoteósicos acompañados de susurros y llantos ahogados de Apparat. El disco continúa, y llega un momento en el que te topas con ‘Intruder’ y sus drops con bases más cercanas al dubstep. Y por último, un esperanzador corte coloreado de nuevo por una parte vocal sublime, ‘Ethreal’ es la mejor forma de cerrar el disco.

Y bueno amigos, tras siete meses, ¿de verdad os quedan dudas acerca de III?

Por cierto, también han lanzado una versión instrumental del disco, por si un día se os ocurre montar un karaoke, por ejemplo.